Qué es la tecnología deepfake, la nueva herramienta de desinformación

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Dados los últimos avances en el mundo de la tecnología y la informática, se han llegado a desarrollar ciertas aplicaciones que pueden causar graves problemas a muchos individuos, especialmente aquellos con puestos importantes o cierto nivel de reconocimiento mediático. La tecnología deepfake es una de ellas, aprovechándose de la Inteligencia Artificial (IA) para producir efectos digitales.

Estos efectos, generalmente, se utilizan para falsificar la imagen o la voz de otro individuo, pudiendo llegar a generar vídeos comprometedores en muchos aspectos. Si estás luchando contra un caso de deepfake, no dudes en contar con los servicios de un perito informático. Te podrá ayudar a solventar el problema desde el plano técnico-legal.

Qué es la tecnología deepfake

Antes de entrar a las implicaciones de este fenómeno, debemos concretar qué es la tecnología deepfake. Hablamos de este término en vídeos editados donde se manipula la cara de un individuo, introduciéndola en otro fragmento diferente, mediante un software de IA.

Básicamente, el programa utiliza la cara y o la voz de la víctima (normalmente individuos famosos) y la introduce en un vídeo distinto. Esto, con el fin de alterar la realidad y viralizar noticias falsas, como declaraciones de políticos o la presencia de algún famoso en vídeos pornográficos. Podemos identificar dos tipos de deepfake:

  1. Deepvoice. Clonan o unen la voz original de un individuo para crear una secuencia artificial, utilizándola en distintos ámbitos de la desinformación.
  2. Deepface. Superponen el rostro del individuo y falsifican sus gestos, consiguiendo resultados extremadamente realistas.

Cómo afectan las falsificaciones deepfake al ámbito informativo

Desgraciadamente, la tecnología deepfake se desarrolla a pasos agigantados, por lo que es cuestión de tiempo que sea prácticamente imposible identificar los vídeos falsos y los originales. Esto puede provocar campañas de desinformación muy potentes en contra de algunos individuos, especialmente si tienen repercusión en algún sector de actividad, o en política.

Si el vídeo tiene un realismo muy logrado, la gran mayoría de los usuarios no se pararán a dudar sobre su veracidad, por lo que se puede viralizar en tiempo récord. Esto puede causar un daño irreparable en la imagen de muchas personas, especialmente si los medios de comunicación no toman su tiempo en comprobar las fuentes del fragmento, por lo que su impacto en el ámbito informativo es muy peligroso.

Los vídeos falsos creados con la tecnología deepfake pueden ser editados por cualquiera, ya que existen aplicaciones que cambian automáticamente el rostro de las personas en fotos y vídeos. Sin embargo, el peligro real reside en aquellos con los conocimientos necesarios para explotar el software, puesto que los resultados serían muy impactantes para la población.

Cómo demuestra un perito informático las imágenes y vídeos falsos

Para defender la integridad y la reputación de los afectados en unos vídeos o fotos fake, un perito informático tiene que desarrollar una importante investigación, puesto que son casos muy delicados dadas las altas probabilidades a la hora de viralizarse. Por ello, veremos las claves que definen el trabajo de un profesional a la hora de resolver estos casos.

Revisión detenida de la imagen

Una de las principales formas de detectar un montaje se encuentra en la armonía de la secuencia en cuestión. Cualquier gesto, movimiento o cambio en alguno de los elementos que la componen (cara, cuerpo, entorno…), puede ser un fiel indicador de que nos encontramos frente a un deepfake. Los parpadeos y las expresiones faciales suelen delatar este tipo de vídeos con mucha frecuencia.

Coherencia con respecto al contenido

En los montajes realizados para desprestigiar a políticos, es muy habitual que el mensaje dado la secuencia sea muy alarmante y radical. Por ello, desde que el fragmento contenga acciones o declaraciones extremadamente llamativas, es conveniente sospechar y analizarlas a fondo.

Búsqueda de la fuente del vídeo

La fuente del vídeo es otro de los posibles indicadores para demostrar la veracidad o el montaje en estos casos. Hay que investigar al usuario que compartió la secuencia desde el inicio, y comprobar cuáles fueron los métodos utilizados para obtener el fragmento, así como la fecha y la ubicación del mismo.

Beneficiarios de la posible difusión

Muchos de estos vídeos se lanzan como elemento de una campaña de desprestigio hacia una persona o colectivo determinado. Por ello, siempre conviene prestar especial atención a los principales competidores, atendiendo a su actividad en redes sociales y posible participación en el delito.

Duración y sincronización

Dado el largo trabajo de edición que implica crear un buen deepfake, los vídeos falsos suelen tener una duración bastante corta, por lo que todo vídeo impactante que dure pocos segundos o minutos debe ser foco de sospecha. Por otro lado, también encontramos una prueba crucial en caso de que el audio y el vídeo no estén sincronizados.

Ahora que sabes qué es deepfake y su impacto en el mundo informativo, no dudes en contactar con un perito informático especializado si necesitas ayuda profesional para resolver un caso tan complejo.

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